sábado, 15 de febrero de 2014

Arma 1: Capítulo 1

Sentado alrededor de una mesa redonda, la música pasa por sus oídos, acariciando su sentido común. A sus fosas nasales llegar el olor a nicotina, cigarro barato y un orgasmo de madrugada. Le provoca nauseas, pero el trabajo es el trabajo. Prefiere estar sentado ahí entre marginales, a perderse ese caso que anuncia billetes rosas por doquier. 

Traga saliva. La música ha cambiado de un tono lento a uno más movido. Justin levanta la mirada y con el seño fruncido, hace una mueca de asco al observar a Bruce sonreírle a la prostituta que tiene sobre él. La mujer está vestida con trajes diminutos: una linda tanga y un precioso sostén de encaje. Se mueve de un lado a otro, moviendo las caderas, usando el tubo que tiene como accesorio en la mesa personal de Bruce. Mueve el culo de un lado a otro y finalmente, abierta de piernas, cae sobre las piernas del muchacho, frotando su entrepierna sobre la erección de Bruce.

Justin desvía la mirada. Ahora mismo solo le provoca mandar a la mierda toda la investigación. Parece como si fuera él el único interesado en llevar la misión acabo.

Irritado, hace un puño con la mano derecha y con la otra coge el vaso lleno de cerveza y se lo toma. Al menos el alcohol le ayudará a disminuir la frustración. Pero está irritado, tiene las mejillas coloradas y sus músculos se han contraído. Su enfado atrae a las mujeres de su alrededor, que le miran y lo desean. Es como un pez en medio de muchísimo tiburones hambrientos. Él en cambio está en medio de fieras. Sabe que ha atraído miradas, porque sabe lo malditamente bueno que está, la presencia que tiene y, por supuesto, su atractivo físico. Es un hombre de veintitrés años, fuerte, rubio, con músculos en las piernas, un gimnasio propio en su cala privada y dinero en los bolsillos.

Con desdén y sabiendo que tiene muchas miradas femeninas sobre él, sube la manga de su jersey carísimo y muestra su reloj de oro. Mira la hora, pero por supuesto eso es lo mínimo que le interesa, concentrado calcula cuanto tiempo tiene para poder terminar con la misión… pero un sonido le distrae.

La música cambia otra vez. Más movido que antes. El ambiente se agiliza. Muchos hombres se han puesto de pie y comienzan a silbar en dirección a una mesa que también tiene un tubo de pole dance incluido. Y entonces la ve…

El cabello le cubre la cara, pero se mueve rápido y se deja caer sobre el suelo, arrastrándose hasta llegar al tubo, que la espera con ansias. Es delgada, pero tiene un culo espectacular, que lo mueve de arriba hacia abajo lentamente, pegándolo al duro metal de aquel tubo. Estando sobre el suelo, coloca ambos brazos hacia arriba, cogiéndose y empezando a mecerse. A jugar. A jugar sucio. Y entonces empieza a bailar alrededor de la mesa, pasando sus propios dedos por entre su cuerpo. Es… no hay otra palabra que pueda describirla mejor: es deliciosa.

- Trescientos dólares. – un hombre levanta la mano. Está borracho y tira el dinero por los aires. – Ven baila sobre esta polla, preciosa. – dice alzando la voz, pero la chica continúa bailando en el tubo, sabiendo que pronto llegarían ofertas mejores.

- ¡Quinientos dólares!

Es un rubio esta vez. Un ligero aire de enfado se pasea por el cuerpo de Justin. Joder, ¿quinientos dólares por una puta?

- Te doy mil, muñeca. – le susurra un tipo que está cerca a ella. La chica se detiene y lo piensa. Mil dólares está bastante bien por esa noche… así que con mucha elegancia, mueve el culo hacia donde está el tipo que acaba de ofrecerle el dinero.

Y sin saber cómo o por qué… alguien grita en medio del lugar, ofreciendo el triple.

- ¡Tres mil dólares! – grita Justin al fondo. Ni siquiera él mismo puede creer que haya levantado la mano y haya ofrecido dinero por esa mujer. Siente la mirada de todos sus compañeros y de Bruce, mirarle sonriente con una expresión de: Fóllatela, y luego resolvemos el caso.

La chica lo mira. La mirada de las demás mujeres se ha centrado en ella. Es la primera vez que alguien ofrece una cantidad tan grande por acostarse con ella y es muy seguro que nadie ofrecerá algo mejor. Así que no se lo piensa más y baja del pequeño escenario, moviendo las caderas y arreglándose el sostén de encaje.

Justin presta atención en ella. Tiene unos senos preciosos y un ombligo que le provoca lamer. Camina hacia él con unos tacos altos y en punta que hace resonar en todo el lugar. El cabello le da hasta la cintura y ella es pequeña, porque hasta con esos tacones lo es. De un momento a otro él ha olvidado la necesidad de quejarse, al saber que se trata de una prostituta, si no que ha empezado a notar lo verdaderamente guapa que es. A empezado a fijarse en esos ojos azules, en esa boca roja, en ese cuello largo y listo para su boca.

La chica sube a la mesa personal de Justin, y él, sentado ahí abajo, se siente… por primera vez en toda su vida, inferior, pequeño, un ser inservible. Sus ojos marrones la miran con anhelo, esperando a que empiece a bailar para él. Es una diosa, una musa parada frente a él que lo mira sin expresión alguna, como si no sintiera, como si jamás sintiera. El primer roce de miradas hace que el miembro de Justin cobre vida.

La música empieza, y _______ se balancea suavemente de izquierda a derecha, rozando sus preciosas nalgas sobre el tubo. La mirada de Justin se pierde entre su piel, entre la lujuria que ahora mismo no le permite pensar. La imagen le llena de pensamientos sucios. __________ se mueve, sube, baja, se toca, se frota las manos sobre su propio sexo, besa sus propios senos, y su mirada le persigue a donde sea que vaya. Sus ojos azules delatan sexo. Sexo. Sexo… y en él ya no cabe una idea que no sea follarla. Ahí. Ahora. En ese jodido burdel de cuarta y que todos vean lo bien que ha gastado esos tres mil dólares.

Con una sonrisa perversa, llena de labial rojo y algunas mordidas, ___________ se acerca a Justin gateando. El cabello cubre la mitad de su rostro, pero es suficiente para que él pueda excitarse todavía más.

- Quiero ir a un hotel caro. – susurra ella, cerca del oído de Justin. El miembro de este está erecto. Siente su calor bajo su cuerpo y le provoca coger su cintura y ponerla a ella sobre su erección. – No hago el amor en cualquier lugar. – advierte ella, con una sonrisa malvada.

Justin ladea la cabeza. Algo dentro de él le ha inducido a mirarle la boca. A concentrarse en esos labios rojos que le provoca… follar…

En medio de aquella interacción, el reloj de mano de Justin suelta un pequeño sonido. La música se apaga. __________ voltea a mirar a su alrededor. Y de pronto todo ha cambiado. Hay en cambio diez hombres con armas de fuego alrededor del lugar y varias sirenas policiales se escuchan desde afuera. El pánico la invade, e intenta correr, pero tiene unas fuertes manos cogiéndole el brazo derecho.

- ¿Qué coño está pasa…

- ¿Quieres saber a dónde te voy a llevar, preciosa? – le pregunta ahora un Justin sarcástico y superior a ella. _______ lo mira boquiabierto, su corazón está a punto de salírsele y solo le provoca gritar. El tiempo en el que a ella le toma reaccionar, es el mismo que a él le toma sacar una placa metálica del bolsillo de su pantalón. – A ver si lo adivinas… - y no solo una placa metálica, sino un par de esposas... – Estás arrestada. 





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¡Bienvenidaaaaaaaaaaaaaaaaas! bueno, me presento para quiénes no me conocen ñ_ñ. Soy Susana, tengo 16 años y vivo en Perú. Hace poco escribí un fanfic llamado Tentation aquí en la página y.. bueno, quise hacer otra novela ahora, con una temática bastante distinta y con personajes diferentes. Muchas gracias y espero que les guste :') 

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