domingo, 6 de abril de 2014

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Holaaaa ñ_ñ

Sé que esto es algo repentino, ya que probablemente estén esperando un nuevo capítulo de la novela, pero como ya se habrán dado cuenta, no estoy subiendo constantemente y ahora, en este pequeño texto, quiero explicarles el por qué.

Ya saben que no me gusta mentirles ni escribir lo primero que se me cruce por la mente, porque ustedes son importantes y simplemente no me parece que merezcan algo que haga sin ganas. En fin, el punto de esto es que… la vida se me está haciendo un poquito complicada últimamente. Es decir, vah, no me estoy muriendo ni tengo algún problema sin solución, es algo personal que lleva sucediendo en casa y que… al estar yo ahí también, es bastante obvio que tiene que afectarme un poco. Al mismo tiempo eso me hace sentir perdida, no me siento con un rumbo exacto, es como si estuviera vacía, o más de lo mismo. Me siento incluso diferente conmigo misma, y créanme, es la putada emocional más espantosa que me ha pasado nunca. No sé si han sentido algo así alguna vez, pero incluso he llegado a pensar que está afectando mi salud y bueno ya… no quiero seguir contando mis tristezas lol. El punto de todo esto es que voy a estar bien, no hay nada en la vida que no se supere con un poquito de tiempo y paciencia. Espero las cosas en mi casa mejoren y espero también que ustedes me apoyen en esto y que sepan comprenderme.


Un besito, este no es ningún adiós, estaré otra vez por aquí escribiéndoles muy pronto :) 
Las quiero. 

viernes, 28 de marzo de 2014

Arma 6: Capítulo 6

Bruce se había encargado de llevar el cuerpo a la morgue en una de las cuatro por cuatro que les había asignado la policía. El evento en sí había sido muy extraño como para ser creíble. Un tipo, había irrumpido la seguridad de la mansión dos policías para tocar sus puertas y luego suicidarse, después de pronunciar dos palabras que con mucho esfuerzo habían logrado entender. 

Nada tenía sentido.

Mucho menos el hecho de que ahora __________ estuviera golpeada en ambos brazos y que ella, al parecer, había sido el objetivo de búsqueda de ese hombre. 

- ¿Quieres algo de tomar? – preguntó Justin, mirándola. Estaba muy callada como para ser la misma ______ Brooks que le gustaba discutir con él por cualquier tontería. Sentada sobre el filo de su cama, jugaba con sus dedos, mirando ambos golpes de sus brazos. – Eso sanará. – él tragó saliva. ¿Qué coño se le dice a una mujer en estos casos?

_________ asintió.

- ¿Sabías quién era él? – optó por preguntar por él. Pues si no sabía cómo hacerla sentir mejor, al menos debía lograr averiguar algo.

Ella negó con la cabeza. 

Esa posición… parecía otra mujer. Una mujer sensible, tímida, asustada… algo dentro de él le impulsaba en sentarse junto a ella y abrazarla hasta que pudiera dormirse. El efecto era muy fuerte. 

- Vale, _________, te sentirás mejor en la mañana. – se aclaró la garganta, sintiendo incomodidad por sus propios pensamientos. – Buenas noches. – le dijo y abrió la puerta de la habitación de _________ para irse de ahí. Y antes de poder irse completamente, se asomó lentamente para poder observarla una vez más.

Joder… no podía dejarla. Estaba en shock. Quizá nunca había pasado por un momento igual en su vida, y él, cual gilipollas, simplemente iba a dejarla ahí, que olvidara uno de los peores pasajes de su vida. 
No era una mala persona… Justin Bieber no era una mala persona. Simplemente había olvidado como demostrarle cariño a alguien más. 

Entró a la habitación una vez más. La mirada de ________ se clavó en él al verlo volver. Caminar hacia ella y sentarse a su lado, sin decir ninguna sola palabra. Simplemente miraba el mismo horizonte que ella. Como si quisiera acompañarla en su mismo dolor, o simplemente estar… estar para ella. 

_______ giró el rostro hacia el de Justin. Esto era lo más inesperado del mundo. Tenerlo a su lado, y no necesariamente para discutir, insultarse, o sinónimos de eso. 

- Lamento muchísimo lo que ha pasado. – comentó él, con el rostro afligido. – No sé que ha podido fallar. Esta casa es muy segura y yo sé muy bien que estás en peligro por contribuir con la policía. Pero prometo que esto no pasará otra vez… - mirándola de reojo, notó que _______ seguía observándolo. Y a él le había entrado cierto termo en mirarla también. Tenía unos preciosos ojos azules que necesitaba mirar… - En serio Brooks, lo lamento. – se disculpó una vez más. – Si necesitas atención médica, yo… - y se quedó callado, al sentir unos labios suaves recorrer su mejilla. No había sido solo un beso, si no varios, pequeños, continuos, en fila. Y no se detenían. La sensación le hizo cerrar los ojos. 
Su cuerpo había optado por transformarse en un nivel de tensión extrema. Jamás había sentido sus músculos contraerse tanto, ni su miembro endurecerse de esa forma por una mujer. Era como si ese sentimiento hubiera estado guardado por mucho tiempo. Como si él hubiera estado contenido en tocarla, sentirla, en besarla… ¿y si lo hacía? 

Los labios de __________ volvieron a estirarse para darle un beso en la mejilla otra vez, pero en vez de su piel, encontró su boca. Sorprendida, se quedó inmóvil y con los ojos muy abiertos. Y fue él, quien esta vez, la apretó la cabeza fuerte para poder besarla con intensidad. Su lengua chocó rápidamente con la de ella, en busca de un poco de contacto. Y al hacerlo, aquello más bien se convirtió en un beso desesperado y lleno de ganas, lleno de lujuria, de pensamientos impuros, de excitación. 

Y ella… se transformó por completo.

Con una fuera incontenible, tumbó a Justin sobre la cama, haciéndolo soltar un gemido de sorpresa por su inquietante movimiento. Y él supo desde que la vio, que no se quedaría quieta. Así que la vio subir sobre su cuerpo y moverse sobre su miento, aun envuelto en un bóxer. Cabalgando de una manera perfecta. Duro. Muy duro. Mientras se mordía el labio y acariciaba el pecho de Justin, incrustando sus uñas en la piel blanca del muchacho. Y él podía sentir perfectamente como el coño de ella se humedecía con cada pequeño movimiento, al mismo tiempo aquello le hacía imaginar lo delicioso que sería poder meter su polla ahí dentro. 

Estaba nublado… y perdido… completamente perdido…

_________ se inclinó para poder besarlo, y él aprovecho para poder quitarle aquella bata de dormir y dejarla fuera de su camino. Detrás de eso no había nada. Más que unas preciosas tetas que se movían al compás de sus cabalgadas. Una de ellas fue a parar a la boca de Justin, que succionó embelesado, dejando el pezón para la mordida final. Y ella soltó un grito.

- ¡Mierda! – aulló hambrienta. Aquella mordida le había proporcionado una sed de venganza absoluta, por lo que, frotando su coño sobre el miembro erecto de Justin, llegó a ponerse de rodillas y quitar los pantalones de este de un solo tirón. Unas buenas piernas inquietaron su mirada. La mirada de un precioso angelito apunto de comerse un caramelo. 

- ________ no… - le advirtió él. Mirando cada paso que ________ daba.

- ¿No qué? – pregunto ella, divertida, esperando a que Justin se negara a esto. Y entonces lo hizo, bajó el bóxer de Justin hasta las rodillas y una polla reluciente, grande y carnal, rebosó entre los dos. 
¿De verdad iba a negarse? 

- Quiero que hables sucio. – gimió ella, mirando su preciosa presa moverse entre sus manos. Jamás había visto algo tan monumental. 

Justin se negó…

Y ella sabía que aquello no duraría. Inclinándose un poco, su cabello empezó a rosar contra la pelvis de Justin y esto solo hizo que se endureciera más. Que su miembro creciera. Y que él soltara un pequeño gemido.

- No lo hagas preciosa…

“Preciosa”. Aquello había salido de sus propios impulsos…

- Te gustará ¿sabes?

- Harás que me corra muy rápido. 

- Mejor para mí.

Se inclinó un poco más y su cabello terminó por cubrir su rostro, pero no su boca y por supuesto, tampoco lo que haría con ella. Justin observaba con los ojos abiertos y la boca húmeda…

Y _________ comenzó…

Con la boca puesta en una perfecta “O”, ________ empezó a chupar el miembro de Justin. Primero en una perfecta lamida de arriba hacia abajo. Dejando su poderoso glande para el final. Y después rozando sus dientes en este, dándole un apretón de bienvenida. Con una sonrisa, miró a Justin, victoriosa y este, inclinó las caderas para adelante, cogiendo el rostro de ___________ con ambas manos. 

- Sigue, joder… sigue… - pronunció desesperado y enredó sus dedos entre los cabellos de ella. Al mismo tiempo que ______ bajaba a la altura de su pelvis y volvía a introducir toda la polla de Justin en su boca. Llegando incluso hasta los bordes de su garganta. La sacó. Y volvió a meterla, así e incluso muchísimo más rápido de cómo lo había hecho nunca. Su lengua también contribuyó. Y sus dientes apretaron su glande. Y Justin gritó, alzando las caderas y despeinando a ______ salvajemente. Este era el mejor sexo oral que alguien le hubiera podido proporcionar alguna vez. Era magnífico. 

Sentía como poco a poco su pene daba paso a un perfecto orgasmo que pronto vendría… 

Pero ella se detuvo.

- ¿No me escuchaste? Háblame sucio. – susurró ella, lamiéndose los labios. 

- Mete mi polla en tu boca, nena. – ella le respondió con una sonrisa. – Hazlo ¿sí? Quiero correrme y que tragues todo lo que tengo para ti. 

- Uhm… ¿sí? Vamos… dime algo más…

- Joder _______ ahora no… sigue por favor, quiero que te la comas…¿vale? Quiero follar esa preciosa boquita. 

Con una risita provocativa, _______ apartó su cabello de entre su rostro y se inclinó un poco hacia Justin, esta vez dejando sus pechos al descubierto. Y en vez de utilizar su boca, pasó sus pezones erectos por la reluciente polla de él. Cogiendo ambos senos, arropó la erección de Justin con ellos y frotó de arriba hacia abajo, gimiendo alto.

- Dios mío… - esto era más de lo que podía soportar. Observar como las tetas de _______ le apretaban la polla, le brindaban un aire sucio. Prohibido. Malo. Algo que jamás había sentido con alguien. 

- ¿Cuáles son tus últimas palabras? – le preguntó juguetona. 

- Hazme llegar, Brooks. – susurró despacio. Y a continuación, su miembro dejó salir toda su liberación. Todo su orgasmo formado en un líquido que ella se tragó con gusto. 

--

*Avances del próximo capítulo*

“¿Quién era esa chica? ¿Y por qué trataba a Justin como si fuera su novia?. Bruce podía observar cierta incertidumbre en el rosto de ______, y quería hacérselo saber antes de que ella pudiera sacar conclusiones por sí misma.

- Es Nataly. – dijo mientras comía. – Justin se casará con ella en un mes”.






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Gracias :) 

Arma 5: Capítulo 5



En medio de una larga noche, Justin daba vueltas sobre su amplia cama, mezclándose con la calentura de sus sábanas. Había sido un día muy largo y sin exagerar ni siquiera un poco.

Al menos ________ había cooperado en la intervención que Osborn había preparado para ella, y eso ya sumaba muchos puntos en la misión. El enemigo estaba cerca, y eso olía a dinero y celebración. Además, obviamente, de que pronto dejaría de convivir con la prostituta. Y… ahí de nuevo el tema. Le había dado vueltas y vueltas al mismo tema, a la misma persona, solo que de diferentes maneras. Porque… a él mismo no se podía mentir, sí se había masturbado pensándole. Y de qué manera, joder. Tan solo de recordárselo la piel se le volvía sensible, al igual que cada parte de su cuerpo.
Y de pronto…

“Toc- toc”

Los cinco sentidos de Justin se colocaron alertas al escuchar el sonido de la puerta de su habitación ser tocada por alguien. Eran las tres de la mañana. Tres y veinticuatro para ser exactos. A regañadientes se puso de pie, con la poca ropa que caracterizaba su atuendo de dormir y abrió la puerta de su habitación, dispuesto a rezondrar a quien interrumpía su sueño.

Pero allá afuera no había nadie. Solo oscuridad y mucho silencio acogieron los desesperados sentidos de Justin. Miró a un lado hacia otro, buscando por el pasillo, pero no pudo encontrar más que tranquilidad y sonidos típicos de una madrugada normal.

Quizá era un efecto del poco sueño que había conciliado y de lo muy cansado que se encontraba al mismo tiempo. No había mucho que pensar, así que se metió a la cama una vez más y se tapo hasta la altura de su abdomen bien remarcado. Sus pensamientos en blanco y una ligera oleada de sueño en su cuerpo lo invitaban a empezar a dormir… y entonces, la puerta volvió a sonar.

- Mierda. – susurró esta vez más irritado que antes. Si bien su humor era desastroso, podía ser muchísimo peor en la madrugada de un día en el que había tenido mucha faena. Se puso de pie, con el demonio dentro y abrió la puerta de su habitación.
Y como lo esperaba, no había nadie otra vez ahí afuera. Como si se hubiera esfumado al mismo tiempo en el que los sonidos habían sido reproducidos. Como un jodido acto de magia o un producto de su imaginación.

- Esto no es gracioso. – dijo en un susurro amargado. Mirando la oscuridad que lo acompañaba, sintiéndose ridículo por hablar consigo mismo. Se despeinó el cabello y soltó un suspiro, cerrando la puerta de su habitación, pero esta vez quedándose tras ella, sin volver a la cama.

Quien quiera que estuviera jugándole esa broma, tendría que volver a tocar la puerta. O al menos eso pensaba. Puesto de espaldas sobre su puerta, se puso a pensar en quién podía tratarse… esta casa era muy grande, pero las personas que la habitaban no pasaban de ser tres. Algo raro estaba sucediendo. Podía tratarse de Bruce o… ¿______?
Y como lo había adivinado, la puerta de su habitación volvió a sonar. Dos toques. Y estaba vez Justin no estaba sobre su cama, estaba fuera y con el tiempo suficiente para descubrir de quién se trataba.

Entonces abrió la puerta.

Bruce estaba en pijama parado justo en frente de él, con la misma expresión de sorpresa y disgusto en su rostro. Justo igual que Justin.

- ¿Has estado tocando mi puerta todo este jodido tiempo? – preguntó Justin, completamente irritado.

Bruce frunció el ceño.

- Mi puerta ha sonado también – se excusó Bruce, con el ceño fruncido. – Venía a verificar si habías sido tú…

El rostro de Justin ya no demostraba fastidio. Aquello no era normal, y aquello solo demostraba que tenía razón… algo estaba sucediendo.

Al mismo tiempo que ambas mentes se ponían de acuerdo y coincidían en que algo andaba mal, Justin entró a su habitación y sacó de debajo de su sábanas un arma de fuego que conservaba por si las cosas se ponían feas. No sabía con exactitud si este era el momento adecuado, pero le gustaba precaver.

- ¿Has ido a la habitación de ______? – le preguntó Justin a Bruce, mientras ambos caminaban por el pasillo, completamente alertas.

- No. Descarté por completo que ella pudiera estar tocando mi puerta y luego desaparecer.

- ¿Tanto confías en ella? Llevamos horas con esa mujer, Bruce. Puede ser una jodida loca.

- O puede que tú estés teniendo una loca obsesión con siempre culparla de todo.

Justin guardó silencio. Estaba herido por el comentario, porque definitivamente esas palabras describían su actitud con ella. Siempre en su contra. Siempre criticándola por algo. Como si quisiera defenderse de algo que ella ni siquiera hacía… aún.

Al llegar a la puerta de la habitación de ______, Justin le hizo unas señas a Bruce, dándole a entender que ambos se colocaran a ambos extremos de la puerta. Al hacerlo, Justin dio dos toques.

Y nadie contestó.

Los dos hombres voltearon a mirarse, tal vez ella solo estaba dormida, o tal vez estaba merodeando por la casa, buscando que no descubrieran que ella había estado tocando las puertas por pura diversión.

Tocaron una vez más. Y otra. Y otra. Pero nadie parecía estar ahí adentro.

- Voy a entrar. – comentó Bruce. Justin asintió con la cabeza, sosteniendo el arma con las dos manos. Apuntando alerta.

Contó hasta tres y abrió la puerta de la habitación de ______ bruscamente. Y los ojos de Bruce se abrieron como platos, al igual que los de Justin, pero este mas bien no quiso verse sorprendido ni indefenso. Un hombre abrazaba a __________ del cuello, mientras con el otro brazo le apuntaba la cabeza con un bonito revolver.

El estómago de Justin se revolvió de inmediato. Sus intentos por no parecer afectado ante lo que veía fueron en vano. Coño… la tenía.

El hombre que sostenía a una ________ que no decía palabras, cerró los ojos, apretando la punta del arma en la sien de ella.

- ¿Quién eres? – preguntó Bruce, mirando fijamente cada movimiento que hacía. El tipo no parecía ser un hombre preparado para matar a alguien. Parecía incluso torpe y miedoso. Sus manos temblaban y en vez de que _________ se encontrara empapada de lágrimas, era él quién no podía dejar de llorar.

- Escucha amigo, vas a dejar a la chica cuando cuente a cinco. – dijo Justin, mirando al tipo y mirando a _______ al mismo tiempo. Sabía que no era el momento preciso para esto, pero no podía evitar fijarse en su bonito pijama. Una bata de dormir que le daba hasta los muslos y tenía un precioso escote abierto a la imaginación. Pero además de eso se fijaba en su actitud, ni siquiera parecía asustada. - ¿Lo entiendes?

- ¡NO! – gritó el hombre. La oscuridad de la noche no les permitía ver su rostro. Pero parecía un tipo mayor de treinta años. - ¡No! ¡No! ¡No! – y en ese preciso momento, empujó a _________ hacia el suelo con fuerza. El impacto la hizo quedarse ahí, sin poder moverse.

Y el tipo, con el arma de fuego en las manos, se disparó a él mismo en la cabeza. Diciendo antes, unas últimas palabras:
“New York…”

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Gracias :) 

*

viernes, 7 de marzo de 2014

Arma IV: Capítulo 4

-      ¿Y por eso gritabas mi nombre? - ________ ladeó la cabeza, pasándose la mano izquierda por la boca con furia. Con desagrado.

-      Estabas drogada, ni siquiera sabes lo que escuchaste.

-      Oh querido, el efecto de la droga se me pasó cuando me pusiste sobre esa cama. No soy estúpida, ¿Qué vas a decirme ahora, eh? ¿Qué escuché mal cuando grit…

-      Cállate. – una mirada dura hizo que el cuerpo de ________ se enfriara. – No te atrevas a decirlo.

-      Gritabas mi nombre. Gri-ta… -

La voz de ______ se apagó al sentir el impacto del cuerpo de Justin sobre el suyo y la pared fría detrás. Se quedó sin respiración por un segundo.

-      Ni un millón de años ¿vale? Estabas muy afectada y has escuchado una completa estupidez.

-      ¿Te masturbas con cada invitada que traes? - _______ ladeó la cabeza.

-      Tú no tienes esa suerte.

-      No dijiste nada cuando froté mis manos ahí abajo. – se mordió un labio, bajando la mirada suavemente. Justin tensó la mandíbula.

-      Estaba caliente. Es todo.

-      ¿Caliente por mí?

-      No me hagas decir algo ofensivo, porque ya sabes lo que siento por las prostitutas.

-      ¿Te gusto, no?

-      Para que tú llegues a gustarme, tienen que pasar muchas cosas en este mundo. Como que tú vuelvas a ser virgen, por ejemplo.

-      ¿…Sí? – preguntó ella, con una sonrisa pequeña en los labios, que hizo que Justin clavara la mirada en su boca. Los centímetros eran tan escasos. Y mirarse de esa manera los hacía desear volver a besarse… aún más cuando Justin observó la mordida que él le había proporcionado hace unos minutos. Joder… deseaba tanto volver a hacerlo.

-      Sí… - susurró él, sin mucha concentración. Más bien la miraba. Más bien estaba perdido entre su boca.

-      Debes saber que lo que ha sucedido hoy es una agresión.

-      ¿Tú no te cansas de decir  tonterías?

-      Irás a la cárcel.

-      Te mordí la boca, nena. Sería una agresión si tus bragas no estuvieran mojadas ahora. – mirándole la mordedura por última vez, Justin giró en su sitio. Dándole la espalda y caminando en dirección opuesta a ella. – Ahora, si fueras tan amable de ponerte un poco de ropa decente sería genial. Bruce no tarda en llegar para interrogarte. Porque para eso estás aquí ¿lo sabes?

-      No para que te  toques diciendo mi nombre… - susurró ella, pasando por su lado y moviendo las caderas de un lado para otro. Tan guapa. Tan natural. Él no pudo evitar quedarse mirándola. Había en algo que le parecía estúpidamente atractivo. Quizá era su actitud. Nunca parecía rendirse cuando peleaba con él. - ¿Te vas? Voy a cambiarme.

Justin quiso responder… pero en su mente, quizá por primera vez, no había un comentario ofensivo ni mejor que pudiera contestarle. Así que sin pensarlo mucho, salió de la habitación de _____.

Bruce y el oficial Osborn llegaron después de unos diez minutos, y Justin agradecía muy en el fondo que aquello haya sido así. Estuvieron un tiempo discutiendo sobre las preguntas que _______ recibiría el día de hoy. Pues habrían diferentes sesiones cada día, para conocer un poco más sobre el mayor sospechoso de los veintiún asesinatos. Y sobre todo… el paradero de esto.

Sentaron a _________ sobre una silla, en medio del comedor. Bruce daba vueltas por el salón, mirándola de vez en cuando, mientras Osborn, con un par de lentes puestos, revisaba las preguntas y tecleaba en su portátil. Justin era quien estaba frente a ________. Ella tenía que admitir que cuando de faena se trataba, él era distinto. Ni juguetón, ni bromista, ni divertido. Era un tipo frío, atento. Un jodido tigre su trabajo.

-      Bien _____. Voy a pedirte algunas cosas antes de empezar con el interrogatorio, es solo para completar una ficha. Tu nombre completo, por favor. – pidió Osborn desde su sitio. ______ le dictó los dos nombres y ambos apellidos. Osborn tecleó en el portátil. - ¿Cuántos años tienes?

-      Veintiuno.

Bruce soltó una risa divertida.

-      Que bonita coincidencia. – comentó burlón.

-      Lugar y fecha de nacimiento. Estado civil. – dictó Osborn.

-      New York, 12 de Enero de 1993. Soltera. – respondió ______ en voz alta.

Osborn tardó unos minutos en transferir la información.

-      Bueno. Ahora Justin será quién te hará unas preguntas. No es necesario decirte que necesitamos que des toda la información correcta y verdadera sobre lo que te pediremos. Necesitamos tu ayuda _______. Estás aquí por eso. – la voz envejecida de Osborn hizo que ella tragara saliva.
Miró a Justin de reojo, él parecía concentrado leyendo algunos folios que tenía en la mano, y ni siquiera le prestaba atención. Sin embargo no sabía por qué estaba tan nerviosa.

-      Todo será gravado, a partir de ahora. – una video cámara sobre un trípode adornaba la esquina del comedor. Una luz roja se encendió en ella cuando Osborn apretó un botón desde un control que tenía en la mano. – Empecemos. – dictó.

Justin se posicionó correctamente.

-      Douglas García. Traficante de mujeres desde los diecisiete años. Ha tenido antecedentes penales desde los doce, ha robado tres autos, dos motos y una tienda de armas de fuego importante. – leyó Justin, con el folio en sus manos. – Adicto al dinero y la heroína. Creó su primera red de mujeres cuando tenía veinte años y la ha mantenido hasta el día de hoy. Ha sido arrestado varias veces por intento de violación y violencia contra sus trabajadoras. Cuarenta y ocho años. Calvo. Delgado. Alto y envejecido. – se aclaró la garganta y cerró el folio, dejándolo sobre la mesa del comedor. Se acercó un poco a ________. – Quiero que hables fuerte y claro cuando vayas a responder ¿entendido?

Ella asintió.

-      Muy bien Brooks, ¿cómo conociste a este tipo?

_______ dio una mirada de reojo a la video cámara que tenía puesta en un ángulo opuesto a ella. Soltó un respiro y habló.

-      Tenía dieciocho. Perdí a mis padres en un jodido incendio, así que el dinero dejó de alcanzarme. Douglas era dueño de un bar en el condado de New York en donde yo vivía y…

-      ¿Qué condado? – intervino Justin.

-      Manhattan. – respondió _____, con la mirada clavada en el suelo. – Cuando hablé con Douglas, él me aseguró un trabajo seguro y bastante discreto. Se acoplaba a mi horario de estudios y lo vi como una opción segura para ganar dinero, que era lo que en ese momento me interesaba. Así que pensé… ¿por qué no? Puedo hacerlo, y solo se tratará de atender a muchos hombres ebrios. Pero días más tarde, el trato cambió…

-      ¿Qué sucedió?

-      Hizo que…

-      ¿Qué? – preguntó Justin en voz alta.

-      Que tuviera sexo con un cliente del bar. - _______ tragó saliva. Las jodidas escenas invadían su mente y le apuñalaban fuerte. Clavó su mirada en sus manos, para evitar avergonzarse más. – Desde ese momento empezó a comentarme sobre los locales de mujeres que tenía en Manhattan…

-      ¿Cuántos?

-      Tres. Dos han sido cerrados.

-      ¿Tienes más en otros países?

-      Uno en Inglaterra. Probablemente el más grande.

-      ¿Qué ciudad exactamente?

-      Londres.

Justin giró la mirada hacia Osborn y Bruce, como si acabaran de dar en el meollo de algo.

-      ¿Alguna vez viste alguna actitud extraña en él? ¿alguna manía? ¿algún miedo?

-      Le gustaba encerrarnos a todas… sus… “trabajadoras” en una misma habitación y que bailáramos para él, mientras se drogaba.

-      Joder… - murmuró Bruce, asqueado.

-      ¿Miedo? – prosiguió Justin.

-      Él no le tiene miedo a nada. – comentó ella, con un punto de frío en su voz.

-      ¿Tenía algún enemigo?

-      Muchísimos.

-      ¿Alguien a quién mencionaba siempre?

-      Es que él era…Joder, él era el demonio. Nunca hubo nadie que se negara a alguna orden suya. Porque su palabra era una promesa que al final del día terminaba doliéndote mucho.
-      Tiene que haber algo Brooks, vamos, trata de recordar.

________ tragó saliva.

-      Douglas siempre… recordaba mucho a su madre. - _____ guardó silencio por unos minutos, mientras su cabeza acoplaba miles de imágenes. Recuerdos que deseaba tanto borrar. – Tuvo un pasado muy duro con ella.

-      ¿Qué era ella? – intervino Justin.

-      Era… prostituta.

Todos guardaron silencio, y las miradas cómplices de Justin, Bruce y Osborn ya explicaban muchas cosas.

-      ¿Su madre está viva?

-      Murió por sobredosis. Realmente… Douglas solo hablaba de ella conmigo, y  cuando lo hacía es porque estaba muy borracho.

-      ¿Eras su confidente o algo así? – aquella pregunta no estaba entre las planteadas. Justin solo la había hecho porque… dentro de él la curiosidad le había exigido hacerla.

-      Un hombre siempre necesita compañía de una mujer.

-      ¿Tuvieron sexo alguna vez?

Aquella pregunta tampoco había sido planteada…

-      Concéntrate. – ordenó Osborn desde su portátil.

Justin tragó saliva, manteniendo la compostura.

-      Háblame de la madre de Douglas García.

-      No sé mucho de ella… - respondió ____, con sinceridad.

-      Tienes que haber escuchado mucho más de lo que nosotros necesitamos saber, Brooks.
Ella se mordió un labio, intentando recordar alguna conversación perdida…

-      Ella… - _____ titubeó por un momento. – Uhm… solo tenía relaciones sexuales con hombres importantes. Banqueros. Empresarios. Abogados.

“Te tenemos” se escuchó desde atrás la voz de Bruce.

-      Puedo apostar a que fueron veintiuno. – comentó Justin, con una sonrisa victoriosa en los labios. – Ahora Brooks, si tú fueras la rata, ¿Dónde te esconderías? – Justin ladeó la cabeza, mirando si querer aquella mordedura de labio que ________ tenía. Ella intentó con todas sus fuerzas concentrarse.

-      Él probablemente sabe que esto está sucediendo ahora. A pesar de todo, es un hombre inteligente. – ella guardó silencio. – tenía una casa en Alaska. Nadie, además de mí, sabía de ella.
Bastó aquella frase, para que el oficial Osborn se pusiera de pie y empezara a hablar por el móvil. Tenían registrados todas las propiedas de Douglas en su archivo, solo bastaba un orden para tenerlo tras las rejas. “Soy el oficial Thomas Osborn reportándose, necesitamos cinco patrullas policiales interviniendo en la propiedad de Douglas García, ubicada en Alaska…”

-      Buen trabajo, Brooks. – Bruce se acercó a ______, dándole unos golpecitos en el hombro. Justin evitó observar eso, desviando la mirada como si nunca hubiese visto nada.

-      Parece que te tendremos aquí por menos tiempo. – comentó después de que Bruce se había ido. – Mejor para mí.



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Arma III: Capítulo 3



No entendía del todo porque dentro de él nacía aquel sentimiento tan bizarro. Vale… ella no era de su agrado, pero jamás había utilizado aquel narcótico con nadie. Ni siquiera con algún criminal. Y ella por supuesto que no lo era. Al contrario, ahora mismo parecía una niña balanceándose de un lado a otro, con los ojos cerrados y tarareando una canción. La dulzura le brotaba por los poros. Era preciosa. Muy… muy hermosa. Tan inocente y… drogada.

-      Ya cállate ¿Sí? – le pidió Justin por décima vez. Hace unos minutos había disfrutado mucho de su plan macabro por hacerla callar. Pero ahora mismo detestaba el hecho de que se comportara como una niña inocente. – Qué coño hice… - se preguntó.

_______ dio una vuelta en su sitio, gritando el coro de una canción.

-      _________, Dios, basta. – ordenó un Justin enfurecido.

-      ¿Quién es ______? – preguntó ella, en tono burlón y  frunciendo el ceño.

-      Dios, no te comportes como una inútil ¿vale? Tampoco es debías quedar tan mal…

Ella soltó una carcajada sin motivo. Se reía de él. De ella. De su efecto. De la droga. De los muchos “Justins” que veía a su alrededor… y de pronto, se desplomó sobre el suelo.
Justin abrió los ojos como platos y puso ambas manos sobre su cabeza.

-      Brooks, párate ahora mismo. – volvió a ordenar, esta vez con los nervios a flor de piel. Por un momento se imaginó en una celda por haber drogado a una prostituta. – Deja de jugar ¿sí?

-      Auch… - gimió ella sobre el suelo. La caída había hecho que su cabello cubriera todo su rostro. Y que aquella camisa de hombre se subiera más… y enseñara esas bonitas piernas color canela.
-      Párate – le ordenó Justin, mirándola desde arriba. Sentía esta vez algo dentro de él que jamás había sentido por alguien: culpabilidad. – Párate, Brooks.

___________ soltó una risa burlona.

-      ¿Párate? – ella ladeó la cabeza, mirándolo con el cabello en la cara. Justin tardó un poco en entender el sentido de esa palabra… - A mí no se me tiene que parar nada… - ________ volvió a reír en voz alta, cubriéndose la boca al mismo tiempo. Y Dios… su sonrisa era tan pegajosa…

-      Mierda _______, no tengo tiempo para bromas. – bufó Justin, molesto y empezando a desesperarse. Lo peor que podía pasar en ese momento era que Bruce y el oficial Osborn entraran por la puerta principal y encontraran el precioso escándalo que Justin había provocado. Así que solo podía hacer una cosa… tenía que cargarla y llevarla a su habitación, tranquilizarla… y todo eso implicaba…¿tocarla?

Mirándola desde su ángulo, sus ganas empezaban a fluir. Era una mujer guapísima, ¿por qué sentía tanta repulsión por ella? No lo entendía… no sabía por qué desde un principio había intentado con todas sus fuerzas alejarse de ella, no tener ningún contacto, aislarla… como si se tratara de una jodida plaga. Como si se tratara de algo que él solo prevenía, para evitar daño. Para evitarlo… para evitarlo todo.

Ahora debía dejar todas esas sensaciones a un lado y llevarla consigo.

Y así lo hizo.

Justin se arrodilló a su lado y  un olor a perfume le invadió las fosas nasales, atrayéndolo todavía más al cuerpo de __________. Le susurró un par de cosas, y ella solo  gimió en respuesta. Sus manos se metieron por debajo de las piernas de ella y tocó sus muslos suavemente. Como si quisiera aprovecharse de cada segundo que la tocaba. Tragó saliva. Su piel se había erizado. Desde un principio sintió esa sensación tan malditamente extraña.

Tensando los músculos, se puso de pie, ahora con ella en los brazos. La camiseta se subió completamente hasta el sexy ombligo de ________. Y su ropa interior quedó al descubierto. Una sonrisa invadió los labios de Justin al recordar el incidente en su baño… Dios, tenía un bonito pubis. No podía negar que por un momento, al tenerla tan cerca y de esa manera, muchos pensamientos sucios habían invadido su cabeza. Y ahora mismo no era la excepción.

De camino a la habitación de _______, el miembro de Justin se había endurecido muchísimo. Dejó a ______ tendida sobre su cama y esta le había dado la espalda, por lo tanto era ahora su culo lo que adornaba las sábanas. Sus nalgas tenían una simetría perfecta. Le provocaba mordérselas. Deseaba tanto poder hacerlo. Y también hacer travesuras malvadas en ese precioso culo…
Al bajar la mirada, un bulto grande adornaba sus pantalones. Coño, estaba tan erecto, tan cachondo. Pensó incluso en Bruce, ahora entendía por qué lo había encendido tanto y por qué hasta pensaba en la posibilidad de follarla. Y él… ¿también estaba pensando eso? ¿También quería follarla? Dios… claro que quería. Esa chica derrochaba sexo hasta cuando dormía. Era malditamente caliente. Su piel. Su mirada. Sus movimientos. ¿Por qué lo negaba? Necesitaba con todas sus ganas un precioso polvo con ella… uno de los buenos. Montarla sobre su polla y hacerla bailar y gritar de pura satisfacción. Sentir su apretón. Su coño envolviendo su pene. Dios… sí, sí… sí…

Con los ojos envueltos en pura lujuria, dio un paso hacia atrás y bajó sus pantalones y el bóxer al mismo tiempo. Cogió su miembro erecto con la mano izquierda y con una mordida en el labio inferior, empezó a mover su mano de arriba hacia abajo. Frotando con ganas. Un gemido grave adornó el ambiente. Estaba tan tenso. Las venas en su brazo izquierdo hablaban por él. 
Necesitaba de aquel “reláx” que lo hiciera bajar esa calentura. Así que masajeó, de arriba hacia abajo, chocando con el glande de vez en cuando. Rápido. Esta vez muy rápido. Sentía su miembro moverse en su mano y endurecerse cada vez más. La sensación era perfecta. Oh Dios… ________... Sí, era ella precisamente en quién pensaba en ese momento. En _______. En que era su boca quién lo succionaba con tanta fuerza. Que lo chupaba. Duro. Durísimo… abrió bien la boca y cerró los ojos, haciendo la cabeza para atrás. Hizo una “o” perfecta con los labios y gimió despacio.

-      Sigue… - gimió Justin entre la oscuridad. Su mano izquierda se movía rápido formando su músculo. La sensación lo dominaba y podía sentir dentro de él como su liberación empezaba a florecer. - ______ joder… Más, más… - gimió envuelto en lujuria. Abrió los ojos de inmediato cuando en vez de sentir sus propias manos sobre su miembro, sintió un par de manos pequeñas enrollarse entre su polla. Tenía una silueta mediana frente a él, que le miraba con los ojos azules muy abiertos.
Justin entreabrió la boca. Muchísimas sensaciones se abrieron a él. Estaba enojado, avergonzado, confundido, excitado. Verla frente a él solo demostraba que el efecto de esa droga efímera había terminado. Y que tenía ahí, enfrente de él, a la prostituta que tanto odiaba y por la cual… se estaba masturbando.

¿Y por qué ella no le estaba reclamando aquel acto? ¿por qué no lo estaba mirando desde su cama y riéndose de él? ¿por qué lo miraba de esa manera? Y por qué… ¿por qué estaba tan cerca?

________ masajeó suavemente el miembro de Justin. No era como lo que Justin había practicado a su polla hace un rato, sino más bien como una caricia. Como si estuviera tratando de hacerle entender que todo estaba bien. Pero él parecía enojado. A pesar de la oscuridad de la noche, su rostro se había vuelto colorado. Era capaz de tumbarla sobre esa cama y reclamarle sin ninguna razón alguna. Era capaz de perder los papeles. Pero ella era tan hermosa… solo lo miraba. Sus ojos azules lo adormecían.

Entonces Justin quiso hablar… pero la mano derecha de _______ subió hasta su oreja. Él quiso de inmediato zafarse de aquel acto, pero sus fuerzas se debilitaron por completo, cuando unos labios deliciosos aterrizaron sobre los suyos. Se quedó con los ojos abiertos, observando como _______ movía su boca sobre la suya. Como lo besaba con tanto deseo. Como mordía su labio inferior con sus dientes. Y entonces fue demasiado tarde como echarse para atrás. Las manos de Justin se enredaron en la cadera de ______ y más que un simple beso, empezó a comérsela desesperadamente. Como si un pedacito de sus labios fueran lo que a él le proporcionaba respiración. Estaba besándola tan duro que hasta él mismo podía sentir el dolor. Mordió.  Y mordió. Y el sabor metálico de la sangre de ______ invadió el beso. Ella se detuvo. Su labio inferior empezaba a sangrar notoriamente… y al subir la mirada hacia él, pudo comprobar que… había sido apropósito.

-      Eso era para que sepas que… - bufó Justin, subiéndose los pantalones. – No me gustan las putas.


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