Bruce se había encargado de llevar el cuerpo a la morgue en una de las cuatro por cuatro que les había asignado la policía. El evento en sí había sido muy extraño como para ser creíble. Un tipo, había irrumpido la seguridad de la mansión dos policías para tocar sus puertas y luego suicidarse, después de pronunciar dos palabras que con mucho esfuerzo habían logrado entender.
Nada tenía sentido.
Mucho menos el hecho de que ahora __________ estuviera golpeada en ambos brazos y que ella, al parecer, había sido el objetivo de búsqueda de ese hombre.
- ¿Quieres algo de tomar? – preguntó Justin, mirándola. Estaba muy callada como para ser la misma ______ Brooks que le gustaba discutir con él por cualquier tontería. Sentada sobre el filo de su cama, jugaba con sus dedos, mirando ambos golpes de sus brazos. – Eso sanará. – él tragó saliva. ¿Qué coño se le dice a una mujer en estos casos?
_________ asintió.
- ¿Sabías quién era él? – optó por preguntar por él. Pues si no sabía cómo hacerla sentir mejor, al menos debía lograr averiguar algo.
Ella negó con la cabeza.
Esa posición… parecía otra mujer. Una mujer sensible, tímida, asustada… algo dentro de él le impulsaba en sentarse junto a ella y abrazarla hasta que pudiera dormirse. El efecto era muy fuerte.
- Vale, _________, te sentirás mejor en la mañana. – se aclaró la garganta, sintiendo incomodidad por sus propios pensamientos. – Buenas noches. – le dijo y abrió la puerta de la habitación de _________ para irse de ahí. Y antes de poder irse completamente, se asomó lentamente para poder observarla una vez más.
Joder… no podía dejarla. Estaba en shock. Quizá nunca había pasado por un momento igual en su vida, y él, cual gilipollas, simplemente iba a dejarla ahí, que olvidara uno de los peores pasajes de su vida.
No era una mala persona… Justin Bieber no era una mala persona. Simplemente había olvidado como demostrarle cariño a alguien más.
Entró a la habitación una vez más. La mirada de ________ se clavó en él al verlo volver. Caminar hacia ella y sentarse a su lado, sin decir ninguna sola palabra. Simplemente miraba el mismo horizonte que ella. Como si quisiera acompañarla en su mismo dolor, o simplemente estar… estar para ella.
_______ giró el rostro hacia el de Justin. Esto era lo más inesperado del mundo. Tenerlo a su lado, y no necesariamente para discutir, insultarse, o sinónimos de eso.
- Lamento muchísimo lo que ha pasado. – comentó él, con el rostro afligido. – No sé que ha podido fallar. Esta casa es muy segura y yo sé muy bien que estás en peligro por contribuir con la policía. Pero prometo que esto no pasará otra vez… - mirándola de reojo, notó que _______ seguía observándolo. Y a él le había entrado cierto termo en mirarla también. Tenía unos preciosos ojos azules que necesitaba mirar… - En serio Brooks, lo lamento. – se disculpó una vez más. – Si necesitas atención médica, yo… - y se quedó callado, al sentir unos labios suaves recorrer su mejilla. No había sido solo un beso, si no varios, pequeños, continuos, en fila. Y no se detenían. La sensación le hizo cerrar los ojos.
Su cuerpo había optado por transformarse en un nivel de tensión extrema. Jamás había sentido sus músculos contraerse tanto, ni su miembro endurecerse de esa forma por una mujer. Era como si ese sentimiento hubiera estado guardado por mucho tiempo. Como si él hubiera estado contenido en tocarla, sentirla, en besarla… ¿y si lo hacía?
Los labios de __________ volvieron a estirarse para darle un beso en la mejilla otra vez, pero en vez de su piel, encontró su boca. Sorprendida, se quedó inmóvil y con los ojos muy abiertos. Y fue él, quien esta vez, la apretó la cabeza fuerte para poder besarla con intensidad. Su lengua chocó rápidamente con la de ella, en busca de un poco de contacto. Y al hacerlo, aquello más bien se convirtió en un beso desesperado y lleno de ganas, lleno de lujuria, de pensamientos impuros, de excitación.
Y ella… se transformó por completo.
Con una fuera incontenible, tumbó a Justin sobre la cama, haciéndolo soltar un gemido de sorpresa por su inquietante movimiento. Y él supo desde que la vio, que no se quedaría quieta. Así que la vio subir sobre su cuerpo y moverse sobre su miento, aun envuelto en un bóxer. Cabalgando de una manera perfecta. Duro. Muy duro. Mientras se mordía el labio y acariciaba el pecho de Justin, incrustando sus uñas en la piel blanca del muchacho. Y él podía sentir perfectamente como el coño de ella se humedecía con cada pequeño movimiento, al mismo tiempo aquello le hacía imaginar lo delicioso que sería poder meter su polla ahí dentro.
Estaba nublado… y perdido… completamente perdido…
_________ se inclinó para poder besarlo, y él aprovecho para poder quitarle aquella bata de dormir y dejarla fuera de su camino. Detrás de eso no había nada. Más que unas preciosas tetas que se movían al compás de sus cabalgadas. Una de ellas fue a parar a la boca de Justin, que succionó embelesado, dejando el pezón para la mordida final. Y ella soltó un grito.
- ¡Mierda! – aulló hambrienta. Aquella mordida le había proporcionado una sed de venganza absoluta, por lo que, frotando su coño sobre el miembro erecto de Justin, llegó a ponerse de rodillas y quitar los pantalones de este de un solo tirón. Unas buenas piernas inquietaron su mirada. La mirada de un precioso angelito apunto de comerse un caramelo.
- ________ no… - le advirtió él. Mirando cada paso que ________ daba.
- ¿No qué? – pregunto ella, divertida, esperando a que Justin se negara a esto. Y entonces lo hizo, bajó el bóxer de Justin hasta las rodillas y una polla reluciente, grande y carnal, rebosó entre los dos.
¿De verdad iba a negarse?
- Quiero que hables sucio. – gimió ella, mirando su preciosa presa moverse entre sus manos. Jamás había visto algo tan monumental.
Justin se negó…
Y ella sabía que aquello no duraría. Inclinándose un poco, su cabello empezó a rosar contra la pelvis de Justin y esto solo hizo que se endureciera más. Que su miembro creciera. Y que él soltara un pequeño gemido.
- No lo hagas preciosa…
“Preciosa”. Aquello había salido de sus propios impulsos…
- Te gustará ¿sabes?
- Harás que me corra muy rápido.
- Mejor para mí.
Se inclinó un poco más y su cabello terminó por cubrir su rostro, pero no su boca y por supuesto, tampoco lo que haría con ella. Justin observaba con los ojos abiertos y la boca húmeda…
Y _________ comenzó…
Con la boca puesta en una perfecta “O”, ________ empezó a chupar el miembro de Justin. Primero en una perfecta lamida de arriba hacia abajo. Dejando su poderoso glande para el final. Y después rozando sus dientes en este, dándole un apretón de bienvenida. Con una sonrisa, miró a Justin, victoriosa y este, inclinó las caderas para adelante, cogiendo el rostro de ___________ con ambas manos.
- Sigue, joder… sigue… - pronunció desesperado y enredó sus dedos entre los cabellos de ella. Al mismo tiempo que ______ bajaba a la altura de su pelvis y volvía a introducir toda la polla de Justin en su boca. Llegando incluso hasta los bordes de su garganta. La sacó. Y volvió a meterla, así e incluso muchísimo más rápido de cómo lo había hecho nunca. Su lengua también contribuyó. Y sus dientes apretaron su glande. Y Justin gritó, alzando las caderas y despeinando a ______ salvajemente. Este era el mejor sexo oral que alguien le hubiera podido proporcionar alguna vez. Era magnífico.
Sentía como poco a poco su pene daba paso a un perfecto orgasmo que pronto vendría…
Pero ella se detuvo.
- ¿No me escuchaste? Háblame sucio. – susurró ella, lamiéndose los labios.
- Mete mi polla en tu boca, nena. – ella le respondió con una sonrisa. – Hazlo ¿sí? Quiero correrme y que tragues todo lo que tengo para ti.
- Uhm… ¿sí? Vamos… dime algo más…
- Joder _______ ahora no… sigue por favor, quiero que te la comas…¿vale? Quiero follar esa preciosa boquita.
Con una risita provocativa, _______ apartó su cabello de entre su rostro y se inclinó un poco hacia Justin, esta vez dejando sus pechos al descubierto. Y en vez de utilizar su boca, pasó sus pezones erectos por la reluciente polla de él. Cogiendo ambos senos, arropó la erección de Justin con ellos y frotó de arriba hacia abajo, gimiendo alto.
- Dios mío… - esto era más de lo que podía soportar. Observar como las tetas de _______ le apretaban la polla, le brindaban un aire sucio. Prohibido. Malo. Algo que jamás había sentido con alguien.
- ¿Cuáles son tus últimas palabras? – le preguntó juguetona.
- Hazme llegar, Brooks. – susurró despacio. Y a continuación, su miembro dejó salir toda su liberación. Todo su orgasmo formado en un líquido que ella se tragó con gusto.
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*Avances del próximo capítulo*
“¿Quién era esa chica? ¿Y por qué trataba a Justin como si fuera su novia?. Bruce podía observar cierta incertidumbre en el rosto de ______, y quería hacérselo saber antes de que ella pudiera sacar conclusiones por sí misma.
- Es Nataly. – dijo mientras comía. – Justin se casará con ella en un mes”.
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