viernes, 28 de marzo de 2014

Arma 5: Capítulo 5



En medio de una larga noche, Justin daba vueltas sobre su amplia cama, mezclándose con la calentura de sus sábanas. Había sido un día muy largo y sin exagerar ni siquiera un poco.

Al menos ________ había cooperado en la intervención que Osborn había preparado para ella, y eso ya sumaba muchos puntos en la misión. El enemigo estaba cerca, y eso olía a dinero y celebración. Además, obviamente, de que pronto dejaría de convivir con la prostituta. Y… ahí de nuevo el tema. Le había dado vueltas y vueltas al mismo tema, a la misma persona, solo que de diferentes maneras. Porque… a él mismo no se podía mentir, sí se había masturbado pensándole. Y de qué manera, joder. Tan solo de recordárselo la piel se le volvía sensible, al igual que cada parte de su cuerpo.
Y de pronto…

“Toc- toc”

Los cinco sentidos de Justin se colocaron alertas al escuchar el sonido de la puerta de su habitación ser tocada por alguien. Eran las tres de la mañana. Tres y veinticuatro para ser exactos. A regañadientes se puso de pie, con la poca ropa que caracterizaba su atuendo de dormir y abrió la puerta de su habitación, dispuesto a rezondrar a quien interrumpía su sueño.

Pero allá afuera no había nadie. Solo oscuridad y mucho silencio acogieron los desesperados sentidos de Justin. Miró a un lado hacia otro, buscando por el pasillo, pero no pudo encontrar más que tranquilidad y sonidos típicos de una madrugada normal.

Quizá era un efecto del poco sueño que había conciliado y de lo muy cansado que se encontraba al mismo tiempo. No había mucho que pensar, así que se metió a la cama una vez más y se tapo hasta la altura de su abdomen bien remarcado. Sus pensamientos en blanco y una ligera oleada de sueño en su cuerpo lo invitaban a empezar a dormir… y entonces, la puerta volvió a sonar.

- Mierda. – susurró esta vez más irritado que antes. Si bien su humor era desastroso, podía ser muchísimo peor en la madrugada de un día en el que había tenido mucha faena. Se puso de pie, con el demonio dentro y abrió la puerta de su habitación.
Y como lo esperaba, no había nadie otra vez ahí afuera. Como si se hubiera esfumado al mismo tiempo en el que los sonidos habían sido reproducidos. Como un jodido acto de magia o un producto de su imaginación.

- Esto no es gracioso. – dijo en un susurro amargado. Mirando la oscuridad que lo acompañaba, sintiéndose ridículo por hablar consigo mismo. Se despeinó el cabello y soltó un suspiro, cerrando la puerta de su habitación, pero esta vez quedándose tras ella, sin volver a la cama.

Quien quiera que estuviera jugándole esa broma, tendría que volver a tocar la puerta. O al menos eso pensaba. Puesto de espaldas sobre su puerta, se puso a pensar en quién podía tratarse… esta casa era muy grande, pero las personas que la habitaban no pasaban de ser tres. Algo raro estaba sucediendo. Podía tratarse de Bruce o… ¿______?
Y como lo había adivinado, la puerta de su habitación volvió a sonar. Dos toques. Y estaba vez Justin no estaba sobre su cama, estaba fuera y con el tiempo suficiente para descubrir de quién se trataba.

Entonces abrió la puerta.

Bruce estaba en pijama parado justo en frente de él, con la misma expresión de sorpresa y disgusto en su rostro. Justo igual que Justin.

- ¿Has estado tocando mi puerta todo este jodido tiempo? – preguntó Justin, completamente irritado.

Bruce frunció el ceño.

- Mi puerta ha sonado también – se excusó Bruce, con el ceño fruncido. – Venía a verificar si habías sido tú…

El rostro de Justin ya no demostraba fastidio. Aquello no era normal, y aquello solo demostraba que tenía razón… algo estaba sucediendo.

Al mismo tiempo que ambas mentes se ponían de acuerdo y coincidían en que algo andaba mal, Justin entró a su habitación y sacó de debajo de su sábanas un arma de fuego que conservaba por si las cosas se ponían feas. No sabía con exactitud si este era el momento adecuado, pero le gustaba precaver.

- ¿Has ido a la habitación de ______? – le preguntó Justin a Bruce, mientras ambos caminaban por el pasillo, completamente alertas.

- No. Descarté por completo que ella pudiera estar tocando mi puerta y luego desaparecer.

- ¿Tanto confías en ella? Llevamos horas con esa mujer, Bruce. Puede ser una jodida loca.

- O puede que tú estés teniendo una loca obsesión con siempre culparla de todo.

Justin guardó silencio. Estaba herido por el comentario, porque definitivamente esas palabras describían su actitud con ella. Siempre en su contra. Siempre criticándola por algo. Como si quisiera defenderse de algo que ella ni siquiera hacía… aún.

Al llegar a la puerta de la habitación de ______, Justin le hizo unas señas a Bruce, dándole a entender que ambos se colocaran a ambos extremos de la puerta. Al hacerlo, Justin dio dos toques.

Y nadie contestó.

Los dos hombres voltearon a mirarse, tal vez ella solo estaba dormida, o tal vez estaba merodeando por la casa, buscando que no descubrieran que ella había estado tocando las puertas por pura diversión.

Tocaron una vez más. Y otra. Y otra. Pero nadie parecía estar ahí adentro.

- Voy a entrar. – comentó Bruce. Justin asintió con la cabeza, sosteniendo el arma con las dos manos. Apuntando alerta.

Contó hasta tres y abrió la puerta de la habitación de ______ bruscamente. Y los ojos de Bruce se abrieron como platos, al igual que los de Justin, pero este mas bien no quiso verse sorprendido ni indefenso. Un hombre abrazaba a __________ del cuello, mientras con el otro brazo le apuntaba la cabeza con un bonito revolver.

El estómago de Justin se revolvió de inmediato. Sus intentos por no parecer afectado ante lo que veía fueron en vano. Coño… la tenía.

El hombre que sostenía a una ________ que no decía palabras, cerró los ojos, apretando la punta del arma en la sien de ella.

- ¿Quién eres? – preguntó Bruce, mirando fijamente cada movimiento que hacía. El tipo no parecía ser un hombre preparado para matar a alguien. Parecía incluso torpe y miedoso. Sus manos temblaban y en vez de que _________ se encontrara empapada de lágrimas, era él quién no podía dejar de llorar.

- Escucha amigo, vas a dejar a la chica cuando cuente a cinco. – dijo Justin, mirando al tipo y mirando a _______ al mismo tiempo. Sabía que no era el momento preciso para esto, pero no podía evitar fijarse en su bonito pijama. Una bata de dormir que le daba hasta los muslos y tenía un precioso escote abierto a la imaginación. Pero además de eso se fijaba en su actitud, ni siquiera parecía asustada. - ¿Lo entiendes?

- ¡NO! – gritó el hombre. La oscuridad de la noche no les permitía ver su rostro. Pero parecía un tipo mayor de treinta años. - ¡No! ¡No! ¡No! – y en ese preciso momento, empujó a _________ hacia el suelo con fuerza. El impacto la hizo quedarse ahí, sin poder moverse.

Y el tipo, con el arma de fuego en las manos, se disparó a él mismo en la cabeza. Diciendo antes, unas últimas palabras:
“New York…”

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Gracias :) 

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